martes

Miro mi estrellita egipcia: está bien pegada. La habíamos comprado juntos. Estaba toda penetrada de ternura, del azul del cielo. Allí está frágil y desolada. La tomas en tus manos y lloro. Ya no recuerdo donde guarde el collar barato que me habías regalado al cumplir los cuarenta. A mi alrededor, todos los objetos, todos los muebles, han sido rasgados por un ácido. No queda otra cosa que un esqueleto, desquiciante.No tiene importancia, en serio, no tiene importancia. Crecieron un montón las flores, los arboles: es primavera aun. No hay valor del dolor de otro en ninguno de nosotros, te duele a vos, fijate que podes hacer con eso. No es egoísmo  es sentido común  a mi también me duele, pero no digo nada en voz alta para ver si el olvido es un ejercicio de la memoria o de la audicion.El río del tiempo, las erosiones de la vidas a las aguas de los ríos, eso es, erosión de sentir por las aguas del tiempo.

viernes


Allí de pie, solo,
el barco está esperando.
Todos los sistemas se van.
-¿Está seguro?
El control no está convencido,
pero el equipo
tiene la evidencia.
No hay necesidad de abortar.
Empieza la cuenta regresiva.


Mirando en un estado de trance,
el equipo es seguro.
No hay nada dejado al azar,
todo está funcionando.
Tratar de relajarse,
en la cápsula.
"Envíame un trago"…
chistes del Mayor Tom.
El recuento continúa.


4 3 2 1
Tierra debajo de nosotros,
a la deriva, cayendo,
flotando ingrávido,
llamando a llamar a casa.


En  la segunda etapa es que ocurre.
Ahora estamos en órbita,
Estabilizados.
Ejecución perfecta.
A partir de recoger
datos solicitados.
"¿Cuál será el efecto
cuando todo esté hecho? "
piensa el Mayor Tom .



De vuelta en el control de tierra,
hay un problema.
-"Ir a los cohetes llenos".
No responde.
-"Hola Major Tom,
está recibiendo?
Gire los propulsores.
Estamos a la espera. "
No hay respuesta.

Fue entonces cuando lo vio. Una luz roja, parpadeando constantemente. Es inquietante.  

4 3 2 1
Tierra debajo de nosotros,
a la deriva, cayendo,
flotando ingrávido,
llamando a llamar a casa.


A través de la estratosfera,
un mensaje final.
"Dar mi esposa mi amor."
Luego... nada más.


Muy por debajo de la nave,
el mundo está de luto.
No se dan cuenta,
que está vivo.
Nadie entiende
lo que el Mayor Tom ve.
Ahora los comandos de luz
“esta es mi casa ...”
Estoy volviendo a casa.



En un último gesto de desafío, el Mayor Tom se volvió hacia la ventana de la nave. A través de ella, vio a la media de la Tierra en la sombra. Extendió la mano, pero era demasiado lejos. Un hilo de voz llegó a través de la radio, "¿Estás ahí Mayor favor responder?". Él quería responder, quería que pulsar el botón com, quería decirles que estaba bien. Él no era, pero eso fue otro punto completo. Simplemente no podía, sin embargo. No podía obligarse a apartar la vista de la Tierra, la bella Tierra. Su casa.

Se sentía el último de deslizamiento de oxígeno de la nave de distancia, y exhalado a sabiendas de que nunca dibujaría otro aliento. Mientras la oscuridad se llena de los bordes de su visión, el Mayor Tom sonrió. Él se iba a casa.

martes

La presión interna sube cuando el mundo exterior bloquea toda posibilidad de actuación.
Podría ser la explicación.
Como ser-en-falta.
Sólo que las explicaciones no sirven de nada, ya que cada interpretación, cada intento de comprensión queda anulada por una sola frase: demasiado tarde.
Todo. A medias.
Verdad a medias.
Y verdad a medias también la falta de contradicción.
Como ser-sin-falta.
Verdad a medias la expresión con que le acaricia el pelo.
Verdad del todo, sólo las lágrimas.

domingo

mira como se vacían las cabezas por debajo de la luna
ya no redireccionan sus sombras
si la niña mirase detenidamente bien pudiera darse cuenta y explicar a todo el mundo
lo que a ella le preocupa no es la mera necesidad vacía de saciar, de saciar-se
en alguna parte la niña piensa, la vida es clara
pero las cabezas se vacían de claridad
y la luna ya no redirecciona
y la niña ya no piensa
busca saciar-se
en alguna parte

el mundo ahora de apariencias, sin propósito, con propósito de nada
en ansia deberia ser el reemanar, emanar-se
permanecer

 carencia frente al esfuerzo de seguridad

jueves


¿Qué hacés? ¿Adónde vas, dónde dejas que te lleven? Tengo una vida. Cualquiera se lo cree. Mañana escribiré, para convencerte. Hoy, hoy no, hoy no quiero escribirte mentiras. Hoy hablo con la verdad, como se habla a un muerto.
No sé por qué, en relación con algo que he olvidado, me vino a la mente la palabra "cuidado". No es seguro el querer recorrer todas las frases que uno piensa.
- Vaya.  Los sentimientos mutuos. Bien está. Antes, pensé en tu muerte con la mayor frialdad posible.
- La muerte.
- Eso, los que van a morir jóvenes, como vos.
- Muchos dicen que a cada uno de nosotros sólo se nos da un cupo de energía determinado que puede consumir rápidamente o economizar para hacer que dure más. Y que, cuando la reserva se ha terminado, el cuerpo inventa un pretexto para retirarse.
- Especulaciones. De todas formas, vos nunca fuiste ahorrativa. Más bien derrochadora.
- Lo cual a vos te preocupaba.
- A veces. A veces me preocupaba ver cómo te disipabas.
- Porque vos, secretamente, siempre te preguntaste: ¿Qué queda?
- Que queda. Que queda. Nos veo hundirnos como bajo los efectos  de una radiación demasiado fuerte; una imagen muy de nuestro tiempo, lo sé. Nuestro contorno se difumina. Parece que no se nos ha otorgado poseer una personalidad acusada. Cuantas cosas no habremos probado para adquirir firmeza, en cuántas pieles no nos habremos introducido. Nuestro viejo afán de cobijo, calor, compañía es muy débil frente al frio del espacio que nos invade. Y esa infinidad de fotos que nos mandamos hacer de nuestras muchas caras son menos permanentes que aquel enverado retrato de boda de nuestros abuelos.
- Yo, vos ya sabes, traté de tapar con fotografías los agujeros de las paredes de nuestra cueva. Y luego he visto con alegría cómo se iba dibujando la foto en el cuarto de revelado. Muchas veces he pensado en la gente que contemplará estas fotografías cuando yo haya muerto.
- Lo que queda son imágenes. Ahora quiero verte. Ahora sonreí, que yo te vea. Ahora no me asustes, escondete.
- Y qué es lo que ves sin mí.
- Veo un resplandor verde. Un árbol, una ventana, que filtra luz. Todavía no están formadas las hojas.
- Era abril
- Veo la madera color miel que cubría toda la ventanita del costado.
- Que tanto me gustaba.
- Y que tan bien arde, veo como arde. Veo la barandilla de madera de la escalera que sube en arcos armoniosos y breves. Ahora veo tu sonrisa. Ahora te veo a vos. Sentada en el último escalón. Con la cara en la sombra.
- Te dije que también a mí me hubiese gustado vivir en una habitación como aquella.
- Yo sabía que nunca vivirías en una habitación como aquella. Y vi lo afortunada que eras.
- Te dije que durante las semanas que siguieron, había vivido más intensamente que nunca.
- Te creí. Y sentí un poco de envidia absurda. Te lo dije.
- A mí nunca me pareció absurda.
- Lo descubrí. Eso lo descubrí.
- Lo efímero.
- Lo efímero, palabra maldita. Entonces te vi en forma pretérita, tal como un día te escribiría, en el caso de que quisiera hacerlo. Sabía que no cometería el pecado de incluir cosas en historias, es que sólo se pueden ver esos días y se me ha ocurrido que de los días de las personas, pueden salir historias varias. Y a pesar de todo, porque nos vi a nosotros en nuestro cálido atardecer de cada día y, al mismo tiempo, como esqueletos. Este proceso ya no me desconcierta como al principio. Vos me contaste tu sueño.
- En el sueño, yo estaba con mi madre en lo alto de una pendiente, era el paisaje de mi niñez, bien conocido, y mi madre trataba de convencerme de que me lanzara por la pendiente y me desintegrara. Me lo pedía con toda naturalidad y yo también estaba muy tranquila y me esforzaba por ser razonable y obediente y me dejé deslizar pendiente abajo, pero con la mirada buscaba un escondite en el que sobrevivir, un lugar en el que no tuviera que extinguirme, y al mismo tiempo tenia remordimientos por este engaño. Y ahora decime como tengo que hacer para que mi madre no se de cuenta, cuando me visite.
- Yo dije, sin pensar: para eso antes tendría que arder la casa. Y vos, querida mía, ni parpadeaste. Vos sabías de qué te hablaba. Porque eso te dije. No fingiste indignación, ni rechazo. Sólo levantaste un poco las cejas, reflexionaste y, al cabo de un rato, dijiste: es un mundo muy raro.
 Ella dijo aun: ¿Entonces lo que buscas acá no es retirarte al silencio y la soledad, incluso, a la belleza? Yo dije: debes de estar loca. ¿Eso te parece? Ya no, dijo ella mientras bajamos la escalera con precaución en la semioscuridad. Me alegro de haber estado aquí.
Abajo se encendió la luz, nos llamaban.

viernes

Cuando pudiera no verse a sí mismo como una tierra ocupada por palabras e ideas equivocadas, tendrá que averiguar por su cuenta, o intentar pasar por alto, o aceptar -en el mejor de los casos- que había empezado a cambiar. La vergüenza no habla. De lo contrario diría: una tierra ocupada con propio consentimiento y por libre voluntad. A modo de algún tipo de rara analogía, se puede sucumbir a la idea de, la potencia extranjera que había ejercido el poder sobre sí mismo, se había mantenido escondida en el lugar más seguro de todos: en sus propios ojos. Es decir, que la potencia extranjera veía por sus ojos, a través de él mismo. Y ni los demás, ni él podían darse cuenta. Y tuvo que pensar que, para arrancar de sí el cuerpo extraño, tendría que desgarrarse. Casi llego a desearlo. Y había días en los que su único sostén era pensar en el "casi". El laborioso cultivo de "no" a partir del "casi". Era algo que trascendía al lenguaje.

sábado

Decimos ahora: entonces vivíamos, y se abre en el espacio circundante del pensamiento un equipaje dispuesto a ser preparado para el viaje.
Cuando nos preguntamos por qué aquel tiempo se nos aparece ahí,único e interminable, nos es difícil hallar el tono sobrio que es el único apto para describir los fenómenos raros  a los que la vida nos expone. Muchas veces, cuando hablamos de aquel tiempo, parece que lo hubiéramos tenido en la palma de la mano. Y la verdad, es que él nos tenia a nosotros en la palma de su mano. Y hacía con nosotros lo que quería.
 
Ahora que ya está clara la transitoriedad del milagro, que se ha desvanecido la magia que nos mantenía unidos con vida - una frase, una formula, una ciencia  que nos unía y cuya desaparición nos convirtió en seres individuales  que pueden optar entre quedarse o marchar- hoy, parece que no conocemos nostalgia mas fuerte que la de mantener vivos en nosotros los días y las noches de aquel tiempo. 
¿Y qué vemos cuando cerramos lo ojos? Unas figuras tumbadas sobre un suelo de colores vivos y, encima, la bóveda de un cielo sin nubes, azul intenso, dorado por el atardecer y, finalmente, negro y cuajado de estrellas.
¡Ahora! Nos gritan esas cosas. Es como un grito de ánimo que nos llega al alma: ¡Ahora! ¡Ahora!
Así nos gritaban esas cosas, pidiendo redención.
Nosotros debíamos ser nosotros con la misma seriedad con que ellas debían ser ellas. Podría resultar hasta sobrecogedor, si.
 
Traer a la mente un prado, y en el medio, un árbol, a los últimos de mayo. Un árbol con su delirante profusión de flores.  El árbol que grabamos en la retina, y cuya imagen no podrá ser sustituida por la de ningún otro.   
O los dos robles que entrelazaban sus ramas, uno de los cuales, el de la derecha (el femenino) también aquel año verdeó una o dos semanas después que el otro (el  masculino -proceso que bien podría considerarse simbólico-).
Ni el cielo, mas ineluctable con su azul avasallador. Y las estrellas de la última noche ¿viste cómo brillaban? ¿Viste cómo el lucero de la tarde crecía y crecía cuanto más lo mirabas? ¿No te parecía que tiraba de vos? Preguntas así...
Pero las estrellas estaban arriba, y yo estaba abajo, a una distancia sideral. Y si algo tiraba de mi, no era ansias de estrellas.
¿No te das cuenta de que todo está tenso como si fuera a estallar?
 
Ocurría pensar que un día la bóveda celeste se desgarraría y el frió del espacio nos inundaría. O que la tierra reventaría por efecto del calor  y se abriría a nuestros pies mostrando su núcleo incandescente.
O que esta luz, y este fuego y este centelleo excedería de la medida que puede soportar  nuestro cuerpo humano ¿No te das cuenta de cómo te disolves?
 
No, uno se mantenía firme, conservaba su individualidad. Eso, más que habilidad era una incapacidad disfrazada de habilidad. La incapacidad innata para la entrega.
¿No te da miedo pensar en el ruido que hará la cúpula celeste cuando alguien choque contra ella? A mediodía ¿No te parece que está a punto de sonar ese ruido y que nos romperá los tímpanos?
Así un día y otro.
 
Nosotros no sabíamos nada, no habían señales. Cada uno buscaba la compañía de los demás con los pretextos mas convencionales. Pero en realidad, había de llegar una soledad contra la cual queríamos acumular una reserva de compañía. 
¿Quien es el que puede mantenerse siempre en el lado de día de la Tierra? Cómo puede uno renunciar a regresar, por lo menos en espíritu a los lugares que, ahora opacos, en otro tiempo fueron capaces de tejer ese material evanescente al que se da le nombre burdo y vergonzante de felicidad. 
Tiene uno que ceder a la tentación, pero ¿se puede?
Volver a recorrer aquellas tierras. Tender aquel cielo. Seguir los movimientos de aquellas figuras reunidas por casualidad como un niño sigue con el dedo las lineas de un laberinto sin hallar la salida. Volver a preparar los asientos para volver a sentarnos, en lo posible.
Una palabra trae la otra. Es tan fuerte la cohesión entre las palabras que éstas forman una cadena que nos ata con muchas vueltas aislándonos irremisiblemente, es una maraña que, en lugar de describir las verdaderas circunstancias, poco a poco, se sitúa en su lugar ¿Estamos obligados , mas aún, autorizados a colaborar en el proceso? Curiosamente, semejantes preguntas armonizaban con este paisaje. Él les daba espacio y claridad, por más que él nunca preguntaba ni respondía. La cortedad que experimentamos porque nos sentimos pequeños ante él, no tiene nada que ver con él, como tampoco nuestra duda, que después se disipa por cierto, de si podríamos mantenernos libres de las consecuencias, de la moda a la que nos recluyen, a la vida.     

martes


A lo lejos sonaban unos bramidos extraños. Debe ser el gato aquel que rondaba por aquellos parajes y al que habían visto, alguna vez acercar su hocico rosa a husmear. Mendigante.Pero aquel sonido, los estremeció.Se alegraron de estar en el pueblo donde en alguna que otra ventana parpadeaba todavía el último programa de televisión y de distinguir la silueta de la caseta del transformador y la sombra del caballo que dormía de pie en el prado con la cabeza baja. En su habitación, ella no podía recordar el título de aquella perturbarte canción. ¿Bajada al Infierno? Seguro que no. Lo primero que haría al día siguiente sería ir a hablar con él, a modo de excusa quizás, a modo de recordatorio de esas cosas tan lindas, que las veía en un retrovisor. Lo que sí encontró fue nombre para el fermento que se necesitaba para escribir: seguridad. A ella se la había arrebatado.

jueves

Hace mucho tiempo, en un lugar mas allá del tiempo y el espacio, existía una conciencia en estado de unidad y dicha. Esta conciencia llegó a darse cuenta de que también quería experimentar la dualidad.De esta manera, podría experimentar la emoción de partirse en polaridades opuestas y el éxtasis de fusionarse nuevamente en uno.Y así...
Luego me enteré de Romanticismo, y te esperé.
 Tobias es un chico pulcro, tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Algunas ocasiones me gusta pensarlo como un Platero Humanoide personalizado, con apariencia pseudo-hipster; o me lo mentalizo plumifero, cual Animorph de temporada de rebaja. Todo para enrarecerlo y volverlo así quizas mas especial de lo que es, inventarlo un tanto, adicionarle defectos, retando de a ratos el amontonamiento de cualidades, de esas que sofocan.A veces parece un espejismo, pasa caminando con un andar tan desprolijo, descuidado y en cámara lenta que,pareciese que flotase, levanta una mano en "son de paz" y saluda , y sigue su andar.Cuando habla, Tobias despide luces de neón, ciudades enteras, historias de calle, de sol, de Animorphs... historias varias, con luces fluorescentes que acompañan y ambientan.Le gusta vagar y divagar al mundo, plumífero él, o simplemente tan pulcro, tan Platero, el viento lo lleva, y ahí va.Quizás por la mañana muy temprano, cuando vas a la universidad, al trabajo, al juicio de tu ex, o al sr. que arregla relojes en la esquina, lo podes ver pasar  con su mano levantada en son de paz, detenelo, y detenete y creeme que seria lo mejor de tu día si accede a una de sus historias, te la plasma y ambienta, te la inquieta y te la hace olvidar en segundos. Ojalá tengas suerte, y ojalá lo encuentres, siguiendo el  sendero, su patria es el mundo, como una vagabundo, va Tobias.

miércoles

-Hay mas cosas en la tierra y en el cielo que las que sueñas en tu filosofia, Horacio.

-Shakespeare?

-Si, Hamlet.

viernes

Hay una pequeña pelota de luz flotando en medio del agua.Llama mucho la atención, brilla, sin cegar, casi tenue, pero brilla y dibuja surcos luminosos en las ondas que se mueven.Sigo la dirección de las ondas hasta la orilla.Hay una chica sentada del otro lado, moviendo los pies sumergidos en el agua.Mirando hipnóticamente la pequeña pelota de luz flotante.Es una chica de colores, de matices saturados, algo rosa chicle, algo verde Hulk con una mezcla de azul, azul común.El paisaje combina con todo, con la chica, con la tenue luz, conmigo que me creo viento de a ratos  y así muevo un tanto las ondas del agua, los polvos de colores en las hojas de los arboles, los cabellos en el rostro de la chica, y las nubes. Muevo las nubes hasta lograr escribir un mensaje con ellas, uno que quizás no sirva de nada, que quizás nadie nunca lo lea, por ser tan solo quizás un estado alterado de conciencia, un estado, un viaje pero sin epílogo.

miércoles

Cuando mis pies alcancen libertad....

Un tibio día se precipitó hasta aquí.
Me levante, saqué a pasear al perro, al hamster y al yoqui.Tomé café por demás, encendí la radio y sintonizé a un tipo que estaba muy pirado. Me desperté.Me puse a humear la casa, limpiar uno a uno las centenas de cereales de colores de noches anteriores que se acumulaba debajo de la cama y que por las noches causaban turbulentos sueños. Luego en la radio empezó a sonar la aventura de la abeja reina, y no sé por qué motivo me dio en pensar en el ritmo cíclico de la vida.Cíclico. Un pequeño espiral, que de pequeño se expande  extrínsicamente, acapara lugar, forma ramificaciones por doquier, y luego empieza el retroceso, recorriendo el mismo camino, se vuelve, se come, se retrae pisando sus mismas huellas.Es lo que le paso en la vida a Marta, comento el tipo pirado de la radio, que hablaba el de continuo allá a lo lejos.Y sin dar muchos rodeos, nos invadió con la pobre vida de Marta.Nunca antes mejor llamada pobre vida, una vida. Misera, diría yo. Tan solitaria, decente, anticuada, aburrida, depresiva, y una larga lista de adjetivos que contengan prefijos a modo de "des-a-anti..."Qué triste, que pobre, pensé. Y alcanze a sentir tristeza por la pobre vida de Marta. Y el sentimiento creo que me salio verdadero porque incundió la sala, se adhirió a las paredes, se arrastro hasta la cocina, y ahora no sé con qué quitarlo.Fue una lastima no haber escuchado el final del programa, quizás allí, el tipo muy pirado, daba alguna de esas recetas caceras raras por si algo así llegase a pasar a uno de sus radioescuchas. Nunca lo sabré. Y a mi me pasó. Y mientras tanto, el sentimiento por Marta, sigue aferrado a las baldosas, en la cocina.
Me dijo que me amaba, catú.
 Morty es un idiota. Por las noches sueña que alguien lo viene a salvar, y que al encontrarla saldran volando hacia la inmensidad, coleccionaran caracoles, se saciaran de puflitos y de alcoholes varios que no podran mas.Pero Morty es un idiota. A alguien alguna vez ya hubo que habersele ocurrido.Desliza sus pies cobre el mar y sueña tanto. Que ya sueña demasiado.Se le derrama café en la cama, en sabanas blancas y no lo limpia, solo lo tapa, y sale corriendo en busca de mas.Es un idiota. Caza resfrios en la plaza, en la cama, en la ducha, en un bar. Los captura maravillado con una red fluorescente.Estiliza de manera estricta su tiempo con esas cosas que suenan estúpidas por donde se las mire.Pero detrás de tanta idiotez,esconde feliz, si buscas bien esta ahí a trasluz. Morty es un idiota feliz, común sensible y demás. Raptado por las circunstancias. Atado por la realidad, e inundado por plantas y flores de colores. Pero es un idiota.



Las aguas tienen un recurso más,
                                   moviendo las olas ya no hay realidad.

jueves

Me acuerdo. Era de esos días en donde el sol no molestaba ya tanto, se despedía, bajaba a lo lejos y nos regalaba sus últimos suspiros. Sol andate, ya está, ya no te aguanto, te amo en el invierno, cunado estas triste e irradias melancolía. Estos días, cual domingo de esos antojosos, te aborrecí, odié verte reír tan así, no muestres tu felicidad tan abiertamente, sabes que a las personas no nos gusta. Envidiamos, no somos seres del todo racionales, así mejor andate.Maldiciendote, malpensandote estaba mientras caminaba, que te comprendí un poco, te comprendí mucho y te amé, y me alegre por entenderte, por pensarte allá arriba, sabes que a nosotros a veces nos cuesta dar la importancia que se merecen ciertas cosas, nos cuesta comprender, si, ya sé, hace tanto que nos observas allá tan distante que me imagino ya hasta quizás nos compadezcas algo, y sepas lo tanto que nos cuesta todo, todo nos cuesta tanto.Y fue ahí que te escuche, por primera vez supe como escucharte, y agradecí tanto tu consejo, que no sé, me sonó a algo así como : "Tenés que saber saltar a tiempo", o algo así muy parecido, y yo quise seguir dialogando con vos, me parecía lago sumamente interesante, espere a que me dijeras algo mas crucial, pero nada.Si, saltar cuando ya llegas bien arriba y no tenes nada mas por descubrir -pensé en voz alta-. Pero quizás me equivoque, repensandolo, tal vez, saltar al estar tan abajo, no sé, a modo de propulsión, o saltar para no caer al abismo, ahora me vienen tantas opciones.No, no entendes nada, andate, ya no quiero hablar con vos -me hiciste saber fuertemente-.Y te odié de nuevo por no comprender mi ingenuidad, mi insegura ignorancia humana, pero aun así, no me fui. Me sente bajo la sombra de un arbol y pensé, y lo entendi, y te busque para contartelo, pero ya no estabas. Me quede un rato mas en la sombra, conmigo, en mi acostumbrada compañia, quizas vuelva, pensaba, y ya no apresiste.Entonces tome una hoja del suelo, la levante para conmigo y le conté mi secreto, la tire al viento y me fui, con la luna en reemplazo del ya muerto sol.